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domingo, 21 de abril de 2013

Por que la Economía del Bien Común, no es viable


 Espero que sepáis disculpar que postee, lo ya posteado en otro blog, acabo de recuperarlos ambos, y aun no tengo decidido cual de los dos voy a continuar, hasta que lo decida haré un duplicado de las reflexiones: Así que  día a día iré incorporando al blogger lo posteado durante el mes de abril en el blog de "la comunidad el pais", hasta que consiga ponerme al día. un saludo y gracias a todos por vuestra atención



En 2.008 el economista Cristian Felber, junto con otros economista lanza la propuesta de una economía alternativa al capitalismo denominada "Economía del Bien Común", en 2.010, ésta propuesta da inicio la propuesta de una banca democrática. Todo ello tiene su origen en los principio de igualdad que se van reflejando en las distintas Constituciones de regiones y/o países.
Pero la teoría del bien común tal como está diseñada y esquematizada no es sólo el reflejo de una reflexión de Felber y de sus socios, sino que va más allá en el tiempo pensadores como: Platón, Aristóteles Santo Tomás de Aquino, Tocqueville, Marx, Engels, Schumpeter, Keynes, y otros ya planteaban una teoría similar para organizar la sociedad y que ésta se regule con el principio del bien común.
Fleber va un poco más allá y establece una matriz puntuable, y que según la puntuación que consigan las empresas asociadas en dicha matriz que éstas consigan unos beneficios de carácter impositivo que otras empresas no tendrían.
En un principio y sin la pretensión entrar ni en polémica, ni en debate infructífero, Fleber como otros economista intenta dar propuestas ante la crisis financiera que asola a la economía internacional, y que en algunos casos no son más que elucubraciones momentáneas y/o el retorno a viejas y melancólicas teorías. Rober Owen (1.771-1.858) socialista utópico ya puso en marcha muchas de las cuestiones enumeradas en la matriz del bien común, donó la fábrica textil a sus empleados (apartado C5 de la matriz), reducción de la jornada laboral (C2) y creación de las comunas New Lanark (B1, C4, C1).
Teoría del Bien Común:
La Economía del Bien Común representa los valores humanos de la confianza, honestidad, cooperación, solidaridad y compasión.
La teoría del bien común tiene aspectos positivos, pero en su mayoría son de difícil implantación, debido a que necesita de medidas fiscales y normativas legales provenientes de las administraciones nacionales, y como es sabido cada país tiene una legislación diferente.
Además también posee aspectos negativos debido a que se puede hacer una explotación laboral o de esquilmación de recursos y dicha empresa tener unos gravámenes impositivos bajos.
Así mismo dejaría a la inversión pública todo lo concerniente a la investigación y el desarrollo, así como la implantación y la inversión de nuevas empresas.
Vamos a intentar matizar algunos puntos de la matriz para que nuestra hipótesis sea más comprensible.
Apartados:
En algunos apartados determinan que las empresas deben de prestar los apoyos y la información, la innovación, los contactos e influencias con sus competidores, así como ayuda financiera sin interés, y apoyo en políticas mercantiles (marketing).
Si dicha actuación se determinara, qué sentido tiene la creación de empresas y la investigación para buscar nuevas formas de ventas y/o de innovaciones que permitan un producto mejor o más económico; sí dicho estándar se hubiese llevado a término nos encontraríamos ante una economía participativa en la cual no existe la competencia sino la cooperación entre las empresas sean estas nacionales o supranacionales. Dicha cooperación podría verse encuadrada en las ideologías tanto fascistas como comunistas, la cual llevarían a una producción inadecuada de ciertos productos.
Dentro del escalonamiento social de los precios, que impediría que personas con recursos adquiriesen productos determinados a las personas sin recursos. A su vez es una medida generadora de desigualdad, debido a que personas con rentas procedentes del trabajo, por motivos espaciales no pudieran adquirir los productos determinados para su escala social. Éste apartado da un reflejo de las sociedades estamentadas, en las cuales a cada una les pertenece unos determinados productos.
La transmisión de la empresa a los trabajadores (sociocracia) pasado un determinado tiempo, hace que tampoco sea viable la teoría económica del bien común, puesto que raramente alguien pondría en juego parte de su patrimonio si pasado un tiempo, la inversión realizada económica y el tiempo invertido repercutirá en la titularidad de los empleados.
Tocqueville (1.805-1.859), en la su obra "Democracia en América", ya vio que existía una ley que regulaba y fraccionaba las grandes fortunas " En virtud de la “ley de sucesión”, no sólo los bienes cambian de dueño, sino que se fracciona en porciones más pequeñas, pero la ley no sólo influye en el destino de los bienes, sino que destruye las grandes fortunas y latifundios, la mayoría se han diluido en el tiempo, y han desaparecido las clases sociales por donde la “ley de sucesión” ha actuado" (Toqueville).
Los anteriores no es que sean aspectos negativos, sólo que son apartados de difícil o nula adaptación, debido a que para su implantación serían necesarias leyes y normas globales, por lo cual sólo serían factibles si la sociedad humana estuviese englobada en una gran comuna, o que el gobierno que regulase las relaciones sociales fuese una administración supranacional, por lo cual si todos nos regimos por las mismas leyes y normas, no existirían países centrales y periféricos, puesto que todos estaríamos arbitrados por normas supranacionales.
La economía del Bien Común, sería deseable que se implantase en todos las actuaciones que regulen los distintos organismos que regulan las acciones de la ciudadanía, es decir que ayuntamientos (Muro de Alcoy), gobiernos y administraciones públicas tuviesen como objetivo todos y cada unos de los aspectos de la matriz del bien común, puesto que siendo las administraciones y por ende todas las actividades generadas por éstas de titularidad pública, es deseable que sus actividades estén enfocadas a la no obtención de beneficios y sí a la obtención de un bien común (social).
Conclusión:
En muchas ocasiones y aunque siempre se busque una alternativa al capitalismo, en realidad no estamos buscando una alternativa al capitalismo como sistema económico, sino lo que se está buscando es una alternativa al juego en el cual están participando las empresas y demás actores. Un juego que es una partida de aniquilación total (monopoli), en la cual con cada crisis la empresa pequeña se convierte en asalariado, la mediana en pequeña empresa, las grandes empresas en mediana y la "gran empresa" en empresa más fuerte y dominante, el problema es la incertidumbre de que pasará cuando el juego haga "game over".
Todos conocemos los aspectos superfluos del sistema financiero, así que no debemos seguir discerniendo en que estamos en un sistema capitalista, quizás ya nos encontremos envueltos en otra sistema económica distinto a éste, y aun no hayamos sabido darle nombre, ni tan siquiera haber visto su implantación. Como el director de "In Time" (Andrew Niccol), nos deja entrever en su film, que lo único que en la actualidad tiene valor es el tiempo, todos comerciamos con nuestro tiempo y lo único que pretendemos es buscar recursos que nos permitan adiestrar mejor nuestro tiempo.
No obstante en la búsqueda de una economía que represente unas ventajas para los ciudadanos, deberíamos de prestar atención a las recomendaciones del economista James Tobin, que propuso el Impuesto sobre Transmisiones Financieras (tasa tobin), la cual según la organización internacional ATTAC (Asociación para la Tasación de las Transacciones financieras para la Ayuda a los Ciudadanos), podría permitir que las economías nacionales pudiesen mantener el estado del bienestar sin prácticamente recaudar impuestos a los ciudadanos.
En conclusión no es que estemos situados en contra posición de acciones que representen un avance hacía un bienestar social general, donde sí que nos encontramos es en la tesitura de prestar atención a reformulaciones ya planteadas y que no llegaron a fructificar (comunas, Estados sociales, etc.), con el único y taimado objetivo de obtener un prestigio internacional como el "padre" fundador de una propuesta innovadora y funcional.
Además la teoría de la Economía del Bien Común, está enfrentada con la condición humana actual de competitividad, puesto que hoy en día estamos en una constante competición de unos contra otros, e imagino que a lo largo de la historia dicha competitividad, ha sido algo generalizado, puesto que ya desde la Grecia clásica tenemos anales de competición y solo de cooperación cuando el grupo se siente amenazado, lo que ha diferido en el tiempo es que, mientras en la Grecia clásica estaba mal vista la especulación en la actualidad la tenemos asociada al éxito ya sea personal o corporativo.
En definitiva nos encontramos inmersos en un gran tablero de juego en el cual no somos más que meros observadores participativos, donde el tiempo ha adquirido una nueva dimensión de valor, debido a que ya no trabajamos por una jornada laboral donde la empresa forma parte de la vida del trabajador (existe una relación mutua), ahora a la empresa sólo le interesa 8 horas diarias de vida como mínimo de alguien, no importa quién sea el que las proporcione, a menor cualificación, más horas, menos recursos, peores accesos.
En conclusión nos encontramos en un ciclo económico, lo que desconocemos es que tipo de ciclo es, está claro que el "Kitchin" (40 meses) no es, pudiese ser el "Juglar" (8-10 años) o quizás un "Kondratieff" (50-60 años), pero como nadie vive dos ciclos largos sólo nos queda esperar y observar que ciclo económico nos está tocando vivir.
*" no es más que una prescripción de la razón, en orden al bien común, promulgada por aquel que tiene el cuidado de la comunidad" (Santo Tomas de Aquino).

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